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Photos. From rider to rider. Two passions merge in this project; Riding and photography

Conociendo a Maria Pinedo Sendagorta [parte 1]

Con 2 Juegos Ecuestres Mundiales  y 4 Campeonatos del Mundo a sus espaldas ha llegado a colocarse la 127 del mundo en Concurso Completo, hoy tenemos con nosotros a Maria Pinedo Sendagorta.

Actualmente trabaja como asociada al área de Coordinación Académica de ISDE (Instituto Superior de Derecho y Economía) y sigue practicando su pasión, el Completo.

Maria Pinedo Sendagorta con Carriem van Colen Z

Entrevista con Maria Pinedo Sendagorta, que publicaremos en dos partes

  1. ¿Á que edad empezaste a montar?

Mis padres tenían una finca en Aranjuez donde me subieron en poni por primera vez a los seis meses. Desde entonces siempre he sentido una conexión especial con los caballos y el medio ambiente. Con carácter más continuado empecé a montar a los 4 años en el Poni Club de la Moraleja, donde acudía cada semana a las clases de la tanda.

  1. ¿Crees que el hecho de pasar por ponis te ha ayudado a llegar a donde estas actualmente?

El «mundo poni» ha sido para mí y mis hermanas una etapa inolvidable y fundamental. Creo que aprender en el ambiente de los ponis es lo mejor: son animales de tu tamaño, se mueven rápido y son cabezotas, de forma que aprendes a convivir y hacerte fuerte con un pequeño igual de testarudo que tú. Además, nosotras aprendimos importantes valores, tales como:

– El fair play: cumplir las normas del juego y aplicarlas. Recuerdo que en una ocasión un juez de obstáculo de cross no vio un rehúse que cometí en un obstáculo y el resultado de la prueba me colocaba en primera posición. Pese a lo que sabía me iba a costar, se lo conté a mi madre y entrenadora y juntas fuimos al Jurado para aclarar mi performance. Tendría igual 10 años y recuerdo que era un concurso importante, de forma que me costó bastante reconocer mi error. Comenté con el Jurado cabizbaja y con la boca pequeña, pero luego reconocieron mi acción y me entregaron un premio «a la deportividad» por haber reconocido mi error, así que al final aprendí que el juego limpio es lo más importante de la competición. Ese acontecimiento se me grabó a fuego y desde entonces siempre he defendido el compañerismo y la aplicación justa del Reglamento.

– La generosidad: cuando empezamos a montar con los ponis no teníamos un caballo particular y compartíamos los ponis del Club con otros compañeros y amigos. A día de hoy me cuesta ver a niños compartiendo sus caballos de competición. Es cierto que me gusta mucho ver que la industria ha crecido y cada vez hay más niños que trabajan de forma casi profesional, pero los ponis a mí me enseñaron a compartir y disfrutar haciéndolo; se generaba un ambiente de equipo fantástico y la competitividad era sana y muy alegre. Recuerdo un Campeonato de España en el que no iba a poder competir porque mi poni estaba cojo. Una de mis mejores amigas del Club, al saber de mi baja, me prestó su poni para el Campeonato y gracias a ella pude disfrutar de una gran participación. La escarapela que ganamos por supuesto se la dediqué y regalé a ella. Este es también un recuerdo que guardo con mucho cariño.

– La responsabilidad y disciplina: Como norma general, ir a las clases de montar era siempre una enorme alegría para mí y acudía cada tarde con entusiasmo. Pero los días de frío y lluvia se hacían muchas veces bastante costosos y montar en esas condiciones no era igual de divertido. No obstante, creo que eso nos ayudó a forjar un espíritu fuerte y responsable con nuestras metas y objetivos. El día que llovía mucho y las pistas estaban inutilizadas, de igual manera íbamos al Club a pasear a los ponis del diestro para que no se quedasen encerrados en el box. Nos educaban así en el cuidado y bienestar animal, cosa que debo agradecer a mi madre y entrenadora. Por otro lado, nos enseñaban a cuidar bien de los ponis, a cepillarlos siempre antes y después de montar, nos obligaban a tomar clases teóricas para aprender nociones básicas de alimentación y cuidado y, al menos una vez a la semana, estudiábamos algún tema relacionado con la equitación. Sabíamos montar y desmontar cabezadas, entendíamos para qué servía cada tipo de hierro, sabíamos interpretar el comportamiento de los ponis y caballos, así como su lenguaje corporal y conocíamos muchas razas que luego sabíamos identificar en la cuadra. Ese aprendizaje creo que es también muy importante y no sé si a día de hoy se hace en los Clubs. Veo a los niños con el casco de última generación, monturas carísimas y botas de cuero de tallas mínimas (yo no tuve mis primeras botas de cuero hasta los 15 años, que me las regaló mi madre cuando gané la prueba de cross del Campeonato de España de aquel año), pero viéndolos desenvolverse en la cuadra, muchas veces me cuesta creer que sepan qué es el testero, cómo se coloca correctamente una muserola mejicana, cuándo está justificado utilizar unas riendas alemanas o cuándo fue la última vez que limpiaron su montura.

Empezar junto a los ponis a desarrollar mi equitación creo que me han ayudado a llevar una forma de vida especial, educándome desde pequeña en los valores propios del deporte, inculcándome una forma de trabajo y una pasión sin la que seguramente no habría llegado nunca a estar donde estoy.

Maria Pinedo, Esteban Benitez y Sebastia Mateu

  1. ¿Recomendarías a los principiantes de este deporte a iniciarse en ponis?

Entiendo que te refieres a los niños y sí, por supuesto que lo recomendaría, de hecho, creo que no concibo mejor manera de iniciarse en la equitación que esta. No obstante, también animo a los adultos a iniciarse en la equitación con caballos sabios, que hay muchos. Realmente, los caballos de escuela son muy importantes y hay que saber tratarlos muy bien, sin abusar de ellos (error que he visto cometer muchas veces). Son veteranos muy pacientes que garantizan la promoción de esta disciplina deportiva, así que para mí son un gran gremio que habría que cuidar y proteger a conciencia.

  1. ¿Cómo ha influido en los concursos, el hecho de ser diabética?

Al principio, el hecho de ser diabética condicionaba mucho mi rendimiento físico, pues debía llevar unos horarios muy estrictos y una alimentación súper calculada cuya ingesta no podía retrasarse ni diez minutos. Recuerdo hace tiempo un concurso al que fui en Francia donde mi pobre madre tuvo que negociar con el Jurado los horarios de las pruebas para que yo pudiera participar sin riesgo a una hipoglucemia. Gracias a Dios, a día de hoy la medicina ha evolucionado muchísimo y actualmente utilizo dos tipos de insulina, una de absorción rápida y otra de absorción más lenta, lo cual me permite una mayor flexibilidad en las comidas y, por tanto, más margen para poder llevar una vida normal. Aún así, tengo que estar pendiente de los horarios y comer siempre suficiente durante las competiciones (lo cual a veces es difícil, porque el estómago se te cierra muchas veces ¡sobre todo, antes del cross!). A veces la adrenalina que generas durante la prueba juega malas pasadas una vez que la excitación desaparece (después de competir) pueden producirse bajones drásticos de azúcar y con eso tengo que tener siempre cuidado y ser consciente de mis niveles de glucemia. En todo caso, es una enfermedad con la que llevo una vida absolutamente normal y con la que ya he aprendido a convivir, sabiendo cuáles son los momentos clave y cómo prevenir y combatir desajustes. En este sentido, la disciplina deportiva me ha ayudado muchísimo a ser ordenada y consecuente.

Maria Pinedo con Windsor

  1. ¿Alguna vez te planteaste dejarlo? ¿Qué te impulsó a seguir?

Realmente, nunca he llegado a plantearme en serio dejar de montar. Sin embargo, he tenido alguna situación en la que dejarlo hubiera sido claramente mucho más sencillo y menos traumático que seguir con ello. Por ejemplo, durante épocas de trabajo intensivo, el hecho de ir a entrenar a diario se complicaba muchísimo y a los jefes no siempre les hace gracia que estés fuera de la oficina “con el caballito”, pese a haber cumplido los objetivos y haber liquidado el trabajo en tiempo y forma. Por otro lado, mis desencuentros con la Federación en el pasado también me han hecho a veces plantearme dejar de montar, pues los conflictos que me generaban y el daño no sólo económico, sino también moral y familiar que se ha llegado a crear, me ha situado muchas veces al filo de la retirada.

Pese a todo, nunca he perdido la perspectiva de que este deporte es algo que forma parte de mi vida desde que prácticamente ésta se iniciara y practicarlo me hace feliz. El esfuerzo y sacrificio invertidos, mis objetivos deportivos y la ilusión por superarme cada día me impulsan a seguir adelante pese a factores externos que a veces se ponen en mi contra. El espíritu de lucha y superación es algo que también aprendí con los ponis de pequeña y creo que no lo he perdido todavía.

Maria Pinedo Sendagorta con Carriem van Colen Z, subcampeones de España de CCE 2018

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